En efecto, México comenzó a financiar la supervivencia del régimen cubano con sus propios recursos energéticos, colaborando directamente con una dictadura que enfrenta crecientes cuestionamientos internacionales por la falta de libertades políticas y el deterioro humanitario. Este movimiento dejó en evidencia la contradicción entre el discurso oficial de no intervención y la práctica concreta de sostener económicamente a un régimen autoritario. La falta de energía mantiene semiparalizadas la industria y la agricultura, y profundiza un escenario de crisis social que ya provocó la emigración de más de un millón de cubanos en los últimos años, muchos de ellos varados en territorio mexicano tras el cierre de la frontera estadounidense. Mientras el gobierno de Sheinbaum prometió transparentar las condiciones en que Cuba paga el petróleo recibido, hasta el momento no se han difundido detalles. Desde entonces, México ha asumido un rol clave para evitar el colapso total del sistema energético cubano. El respaldo fue impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum a través de Petróleos Mexicanos y su filial Gasolinas Bienestar. El respaldo petrolero a Cuba, tras el repliegue venezolano, refuerza esa percepción y marca un alineamiento de hecho con gobiernos autoritarios de la región. En la isla, la situación sigue siendo extremadamente frágil. Con envíos de petróleo mexicano, el gobierno de México pasó a ocupar el lugar que durante más de dos décadas tuvo Venezuela como salvavidas energético de Cuba, permitiendo que la dictadura más longeva de la región continúe a flote en medio de una profunda crisis económica y social. Ciudad de México, 19 de enero de 2026 - Agencia de Noticias Total - TNA - México emergió como el principal sostén energético de Cuba tras la interrupción casi total del suministro de crudo venezolano, en un giro geopolítico que refuerza al régimen castrista y expone una política exterior cada vez más alejada de la neutralidad y la no injerencia que históricamente proclama el país. La asistencia energética se produce en un contexto crítico para La Habana, que enfrenta apagones prolongados, paralización industrial y un deterioro acelerado de las condiciones de vida, con riesgo de una nueva ola migratoria hacia la región. Cuba produce apenas una fracción del crudo que necesita para alimentar sus termoeléctricas y depende del combustible importado para evitar apagones generalizados. En los hechos, México quedó posicionado como el principal sostén externo del régimen castrista, reemplazando a Venezuela y dejando en evidencia que su proclamada neutralidad regional se diluye cuando se trata de apuntalar a una dictadura históricamente aliada. Fuentes consultadas: AFP; El Nuevo Herald; datos de navegación marítima; Universidad de Texas; declaraciones oficiales del gobierno mexicano; analistas y exfuncionarios de política exterior. Ese esquema comenzó a desmoronarse progresivamente y quedó virtualmente cancelado en diciembre, cuando el último buque venezolano descargó crudo en el puerto de Matanzas. En ese vacío, solo se registraron arribos esporádicos del tanquero "Ocean Mariner", cargado con crudo mexicano. Entre enero y septiembre del último año, Pemex exportó a Cuba en promedio más de 17.000 barriles diarios de crudo y derivados, por un monto cercano a los 400 millones de dólares.
México emerge como principal soporte energético de Cuba tras corte venezolano
México ocupó el lugar de Venezuela como principal proveedor energético de Cuba, enviando petróleo y apoyando un régimen autoritario, lo que ha suscitado preguntas sobre su política exterior y sus relaciones con Estados Unidos. Este movimiento se produce en medio de una profunda crisis económica y social en Cuba, que ha empeorado la situación humanitaria y desencadenado una nueva ola migratoria.